Comunicar sin palabras: cómo la tecnología da voz a quienes no pueden hablar
La comunicación es un derecho universal. Pero hay millones de personas en el mundo que no pueden hablar: por enfermedades como la ELA, la parálisis cerebral, el autismo o lesiones neurológicas graves. Enfermedades que dificultan o limitan el uso oral del lenguaje. Para ellas, expresar una idea, un deseo o una necesidad se convierte en un reto diario.
Gracias a la tecnología, y herramientas como los comunicadores, la comunicación es posible para estas personas.
La comunicación aumentativa como solución real
Los comunicadores dinámicos son dispositivos adaptados que permiten generar mensajes a través de una pantalla, con salida de voz. Pueden utilizarse de forma táctil, con pulsadores, ratones o conmutadores o incluso con la mirada, gracias a sistemas de seguimiento ocular.
Estos sistemas permiten:
- Formular frases completas.
- Tomar decisiones y expresar emociones.
- Mantener conversaciones con familiares y profesionales.
- Acceder a herramientas como WhatsApp, correo electrónico, plataformas de ocio o control del hogar.
Financiados y accesibles
En muchos comunidades autónomas, estos dispositivos están financiados por el sistema público de salud. Qinera, empresa especializada en tecnología de apoyo, ofrece asesoramiento, tramitación, formación y seguimiento para garantizar que cada persona tenga acceso a la solución que necesita.
La mirada que conecta
Uno de los ejemplos más emocionantes es el de Ildefonso, un usuario con ELA que se comunica gracias a un lector ocular. Con su comunicador, puede participar y seguir conectado con sus familiares y amigos. Su historia puede verse en el canal de YouTube de Qinera.
Porque comunicarse es mucho más que hablar.

